miércoles, 27 de junio de 2012

hiperactividad en niños preescolares


HIPERACTIVIDAD EN NIÑOS PREESCOLARES




La hiperactividad es un trastorno de la conducta de los niños, descrito por primera vez en 1902, por Still. Se trata de niños que desarrollan una intensa actividad motora, que se mueven continuamente, sin que toda esta actividad tenga un propósito. Van de un lado para otro, pudiendo comenzar alguna tarea, pero que abandonan rápidamente para comenzar otra, que a su vez, vuelven a dejar inacabada. Esta hiperactividad aumenta cuando están en presencia de otras personas, especialmente con las que no mantienen relaciones frecuentes. Por el contrario, disminuye la actividad cuando están solos.

Perfil de un niño hiperactivo:

Según Still, estos niños son especialmente problemáticos, poseen un espíritu destructivo, son insensibles a los castigos, inquietos y nerviosos. También son niños difíciles de educar, ya que pocas veces pueden mantener durante mucho tiempo la atención puesta en algo, con lo que suelen tener problemas de rendimiento escolar a pesar de tener un cociente intelectual normal.
Son muy impulsivos y desobedientes, no suelen hacer lo que sus padres o maestros les indican, o incluso hacen lo contrario de lo que se les dice. Son muy tercos y obstinados, a la vez que tienen un umbral muy bajo de tolerancia a las frustraciones, con lo que insisten mucho hasta lograr lo que desean. Esto unido a sus estados de ánimos bruscos e intensos y a su temperamento impulsivo y fácilmente excitable, hace que creen frecuentes tensiones en casa o en el colegio. En general, son niños incapaces de estarse quietos en los momentos que es necesario que lo estén. Un niño, que se mueva mucho a la hora del recreo y en momentos de juego, es normal. A estos niños, lo que les ocurre es que no se están quietos en clase o en otras tareas concretas.

Causas:

Tredgold argumentó que las causas se deben a una disfunción cerebral mínima, una encefalitis letárgica en la cual queda afectada el área del comportamiento, de ahí la consecuente hipercinesia compensatoria; explosividad en la actividad voluntaria, impulsividad orgánica e incapacidad de estarse quietos.

Indicadores de hiperactividad según la edad:

·        De 0 a 2 años. Descargas clónicas durante el sueño, problemas en el ritmo del sueño y durante la comida, períodos cortos de sueño y despertar sobresaltado, resistencia a los cuidados habituales, reactividad elevada a los estímulos auditivos e irritabilidad. 
·        De 2 a 3 años. Inmadurez en el lenguaje expresivo, actividad motora excesiva, escasa conciencia de peligro y propensión a sufrir numerosos accidentes. 
·        De 4 a 5 años. Problemas de adaptación social, desobediencia y dificultades en el seguimiento de normas. 
·        A partir de 6 años. Impulsividad, déficit de atención, fracaso escolar, comportamientos antisociales y problemas de adaptación social.


Síntomas en un niño hiperactivo

Los síntomas pueden ser clasificados según el déficit de atención, hiperactividad e impulsividad:
·         Dificultad para resistir a la distracción. 
·         Dificultad para mantener la atención en una tarea larga. 
·         Dificultad para atender selectivamente. 
·         Dificultad para explorar estímulos complejos de una manera ordenada.
·         Actividad motora excesiva o inapropiada. 
·         Dificultad para acabar tareas ya empezadas. 
·         Dificultad para mantenerse sentados y/o quietos en una silla. 
·         Presencia de conductas disruptivas (con carácter destructivo). 
·         Incapacidad para inhibir conductas: dicen siempre lo que piensan, no se reprimen. 
·         Incapacidad para aplazar las cosas gratificantes: no pueden dejar de hacer las cosas que les gusta en primer lugar y aplazan todo lo que pueden los deberes y obligaciones. Siempre acaban haciendo primero aquello que quieren. 
·         Impulsividad cognitiva: precipitación, incluso a nivel de pensamiento. En los juegos es fácil ganarles por este motivo, pues no piensan las cosas dos veces antes de actuar, no prevén, e incluso contestan a las preguntas antes de que se formulen.

Consecuencias en la familia con un niño hiperactivo

Los padres suelen definir a un hijo hiperactivo como inmaduro, maleducado y gamberro. Sus comportamientos generan conflictos en la familia, desaprobación y rechazo. Son irritantes y frustrantes en cuanto al éxito educativo de los padres, y algunos niños tienden al aislamiento social. Este trastorno ya se detecta antes de los 7 años y unos tienen síntomas más graves que otros. Una cosa que hay que tener en cuenta, es que si los padres riñen exageradamente al niño hiperactivo, pueden estar fomentando un déficit de autoestima por su parte (sobretodo si lo critican por todo lo que hace) y realimentan el trastorno, ya que el pequeño acabará por no esforzarse por portarse bien, pues verá que siempre acaban regañándole haga lo que haga.


El papel de los padres

Marta es madre de un niño de 7 años diagnosticado con síntomas de Hiperactividad ADH y Déficit de Atención ADD. Marta recuerda lo duros que fueron los comienzos de escolaridad de su hijo. “Recibía quejas de la profesora continuamente, que si molestaba en clase, que si no atendía ni obedecía, que si no terminaba las tareas, que si se rebelaba contra las profesoras… Gracias a Dios encontramos un centro donde acudir. Allí nos informaron de lo que le pasaba al niño, conocimos otras familias en la misma situación y con tiempo y paciencia mi hijo está terminando el curso con una actitud muchísimo mejor, no sólo a nivel educativo, también social, lúdico, etc.”.
Juan Pedro Valencia opina que debido a la desinformación sobre este problema, muchos padres consideran que sus hijos son “malos” en sus comportamientos. “Así, utilizan un número de castigos y reprobaciones mayor que en otros casos lo cual conlleva tensión emocional en los niños, ansiedad en los padres, y la posible generación de un importante déficit de autoestima en el niño precisamente por ese exceso de control disciplinario que quieren imponer, ya que el niño verá que haga lo que haga siempre obtendrá el mismo resultado: el castigo. Es importante formar a los padres mediante cursillos, charlas o programas educativos en el conocimiento y manejo de lo que sus hijos están experimentando, así como recibir para ellos mismos entrenamiento en habilidades y relajación que les permitan sobrellevar mejor el problema”.



Tratamiento 

El tratamiento depende de cada caso individual. El tratamiento farmacológico más utilizado son los estimulantes, que sirven para ayudar a que el niño pueda concentrarse mejor, y los sedantes en el caso de que el niño muestre rasgos psicóticos. El tratamiento psicoterapéutico está destinado a mejorar el ambiente familiar y escolar, favoreciendo una mejor integración del niño a la vez, que se le aplican técnicas de modificación de conducta.
El tratamiento cognitivo se basa en el planteamiento de la realización de tareas, donde el niño aprende a planificar sus actos y mejora su lenguaje interno. A partir de los 7 años, el lenguaje interno asume un papel de autorregulación, que estos niños no tienen tan desarrollado. Para la realización de cualquier tarea se le enseña a valorar primero todas las posibilidades de la misma, a concentrarse y a comprobar los resultados parciales y globales una vez finalizada.


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